SUEÑO ETERNO
Se abre la puerta, una amplia blanca puerta…un joven de
cabello claro de un gris casi azuloso con ojos diáfanos color azul cruza por
ella, se abalanza sobre la cama que se encuentra junto a una gran y hermosa
ventana que deja ver un majestuoso árbol, el joven postra sus labios sobre la
fría y bella frente de ella; postrada en esa cama, tal vez una muñeca finamente
tallada por el mas genial artista, tal vez un ángel durmiente, rodeada por el
blanco inmaculado de ese escenario tan blanco, tan muerto.
El joven corre delicadamente la silla aproximándola a la
camilla para poder sentarse, abre un maletín y saca un violín… sonriendo
apaciblemente comienza a interpretar una dulce melodía que rompe el silencio
amargado del hospital y llena de ternura y tranquilidad todo el recinto, cierra
los ojos, sin borra la sonrisa de sus labios sigue tocando, como si fuese lo
único en su vida, como si las notas fuesen aire su oxígeno, su vida…
increíblemente tras la magnífica canción interpretada junto a ella, el ángel no
despierta, su sueño sigue pasivo e imperturbable, se le sigue viendo serena,
hermosa e incorruptible; el joven guarda su violín y recuesta su cabeza junto a
la de ella, como si al hacerlo el sueño se le contagiara, sonriendo también se
deja perder en ese enigmático y hermoso mundo.
-Hoy has tocado particularmente más alegre…- sobre un
gran árbol se puede ver a una bella joven de ojos color vino, piel blanca y
cabellos claros brillantes como hilos metálicos largos y frondosos, es el
ángel…está sentada allí como si nada, tan hermosa tan hermosa y delicada
como se le percibe incluso cuando se le veía postrada en la cama – hoy lloverá,
sé que te gusta por eso he tocado para que lo sientas- mientras
trepa por el árbol el joven le cuenta los pormenores del día, con una sonrisa
casi infantil, tan pura que es increíble, una vez situado junto a ella,
continua la fluida y agradable platica, mientras hablan el trenza con
delicadeza sus cabellos al tiempo que ella habla con familiaridad de los
detalles del mundo; no se ve pasar el flujo del tiempo, ni siquiera se percibe
el viento este lugar parece congelado como una pintura, como una fotografía de
verano un verano eterno, pero ellos siguen platicando por un largo rato hasta
que ella se gira a mirar su rostro una vez más y con una sonrisa afirma con
seriedad- ya es hora, la enfermera está en la habitación contigua- el joven la
mira desolado y se despide con la mano.
La puerta se abre de nuevo y una enfermera ya entrada en
años camina hasta la ventana y la cierra para que la lluvia y el frio de la
noche que llega no inunden la habitación, acto seguido posa su mano moviendo
delicadamente el hombro del pobre muchacho que yacía dormido junto a un
ángel-Marco… Marco, despierta hijo- sus palabras agrietadas pero dulces sacan
al chico de los sueños y lo regresan a la habitación- ya es hora de irte…
¿tienes clase no?- agrego la mujer viéndole ya despierto- si señora gracias por
venir…- respondió el sonriendo, mientras se ponía en pie, será mejor marcharme
ya- pasa sus labios por la frente de la chica y con una leve sonrisa pasa por
la gran puerta blanca con la vieja enfermera, dejando sola en la blanca
habitación a la criatura frágil y hermosa que completaría ya 7 durmiendo en el
mismo lugar…
- Me preocupas… no debería decirlo, pero haces lo mismo
día tras día desde hace 7 años ya- decía la mujer al muchacho caminando por el
blanco y poblado pasillo- eres el único que viene a verla, pero me preocupa tu
vida…- el chico sonriendo interrumpe- y lo hare hasta siempre si es necesario-
la mujer lo mira a los ojos buscando lago de resistencia y pregunta con
persistencia - ¿siempre?- mirándola a los ojos afirma con aplomo- Ania es la
única en el mundo que espera mi voz…- tras decir esto el joven abraza el
maletín con el violín abriéndose paso en la oscura y fría calle azotada por la
implacable lluvia

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